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Como el perro de Pavlov
Si, el hecho de trabajar como recepcionista me ha traído a la memoria el experimento de Pavlov.

Para los que no tengan ganas de leer, Pavlov era un fisiólogo ruso que estudió el comportamiento de sus perros cuando le ponía la comida y los intentó condicionar: los perros escuchaban los pasos de la persona que le ponía la comida y salivaban, Pavlov los intentó condicionar cambiando los pasos por una campana y… consiguió lo que quería, esto es, que lo perros salivaran con el sonido de la campana, incluso sin comida.
Bueno, pues yo me paso el día escuchando el Rinnngg Ringgg en el trabajo, el sonido de las puertas y… parezco un perro. Lo único que me falta es que las orejas se me pongan puntiagudas y menear el rabo, si lo tuviera.
Total, que hoy, después de un día pesado de teléfono, puertas abriendo y cerrando y yo mirando para todos lados para ver quién entra y sale (hoy ha sido un día bastante loco) me he acordado de este experimento y he pensado…
¿Y si me condicionaran positivamente? Para mi escuchar el teléfono es una lata (por no decir algo peor) porque significa:
1. que alguien me va a pedir algo.
2. que alguien necesita algo.
3. que hay un problema que necesita solución
Claro, con estas tres variantes… a ver quién quiere coger el teléfono…
¡Yo no!
Ay… si mi jefe fuera como Pavlov pero en positivo y cada vez que sonara el teléfono, pusiera un eurito en mi cuenta corriente….
¡Qué distintos serían mis días…!
P.D. Y que productiva fue aquella clase de Psicología allá en 1º de Bachillerato…
Jajajaa, esto que se te ha venio a la cabeza a ti sola o has necesitao de ayudita… jejejje, que ocurrente estás algunas veces, pero amos no creo ke tu jefe esté por la labor de subir un eurito tu cuenta cada vez ke una puerta suene, jejejej, Sería un puntazo pero amos, conformate con tener curro, y busca lo positivo por otro lado… Besitossss
Buscando encontraré…. ¿una bolsa de trabajo? Ojalá!!
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